Una isla es un espacio de tierra unida al mundo per aquello que precisamente la separa. Formentera es una semilla que duerme seis meses y explota seis meses, sin intermedios demasiado apreciables; es cierto que esta es una caricatura estacional más palpable desde el propio territorio que desde los ojos del visitante. Asaltar fotográficamente la isla es una empresa poco original, todo y que el viaje con una cámara en las manos presenta todavía retos maravillosos: descubrir el germinar cándido de una primavera que anuncia un indicio del paraíso; capturar un silencio muy largo, muy salubre y demasiado acostumbrado a combatir la constancia del viento, o robar texturas a una rotundidad calcárea totalmente desprovista de verticalidad. Y es que Formentera es más que nada horizonte, una cápsula fondeada entre dos preciosas inmensidades: el mar y el cielo. El fotógrafo Francesc Fàbregas es un cazador furtivo, que ha ido y ha vuelto tantas veces, que sabe perfectamente como moverse en este campo de batalla donde las coordenadas espacio-tiempo toman una dimensión quizás única.


Con la guía de Francesc Fàbregas, "Formentera fotográfica" es una invitación a ver el mundo mientras, poco a poco, lo vamos perdiendo de vista. Bienvenidos a la aventura.


Joan Marí, periodista